sábado, 12 de enero de 2013

Cap. 14: La Casa de las Pesadillas




Ya muy lejos de Barcelona, la lluvia casi había cesado por completo. El silencio en el coche solo se veía perturbado por el ruido del motor que resonaba. Luís miraba a la carretera con la mirada perdida. Solo seguía y seguía camino hacia Francia, donde debería encontrarse al fin con DR. Jacob estaba a punto de dormirse a su lado, haciendo caso al consejo de Luís, sin pensar en Slender. La carretera era sinuosa y atravesaba un frondoso bosque, donde había muy poca visibilidad.  Fue entonces cuando Luís notó algo familiar entre aquellos viejos e imponentes árboles. Había algo allí que Luís sabía que era importante.
Vio un desvío en la carretera, donde un camino de tierra se adentraba en el bosque.
-¿Porque nos desviamos…? –Preguntó Jacob, incorporándose y frotándose sus ojos cansados.
-No estoy muy seguro, pero creo que aquí hay algo que debemos ver…
El coche atravesó lentamente el bosque hasta llegar a un pequeño claro donde una vieja mansión se imponía, rodeada por una pequeña muralla de piedra gastada. Luís frenó y cogió una linterna de la guantera. Al salir los dos del coche, Luís abrió el maletero y rebuscó entre mantas y trastos hasta hallar una linterna algo más pequeña, se la dio a su compañero.
-Ten esto. No es tan buena como la mía, pero te bastará. –Encendieron las linternas y caminaron hacia aquella casa con pasos firmes pero lentos.
-No creo que esto sea buena idea, Luís…
-Si te digo la verdad, yo tampoco lo creo… pero algo me dice que tenemos que entrar ahí. –Luís presenció entonces una visión, semejante a un flash, al observar la fachada de la casa. Aquella vieja fotografía que encontró una semana atrás al lado de un sobre. Un científico, su pareja y su hijo frente a una gran mansión. Allí estaba, era la viva imagen de aquella fotografía.
Casi hipnotizado por el misterio, fue hacia las puertas de la casa sin dudar ni un segundo y abrió las puertas con un fuerte empujón. Jacob le siguió, sin estar demasiado seguro de lo que hacían. Con las linternas iluminaron un enorme vestíbulo, con dos escaleras en los laterales que subían al segundo piso, donde un pasillo colgante, rodeado por una pared a un lado y barandas por el otro, y decorado con armarios y mesillas, llevaba a varias puertas cerradas. Al otro lado del vestíbulo  había un pasillo con varias puertas y, al fondo, solo oscuridad.
-Parece que no hay luz… Jacob, podrías buscar el generador, por si está parado, nos vendría bien un poco de luz si queremos inspeccionar la casa.
-De acuerdo… ¿pero qué buscamos exactamente?
-Algo que nos ayude a averiguar que sucedió aquí.
-¿Cómo estás tan seguro de que aquí ocurrió algo? –Luís iluminó el suelo del vestíbulo para que Jacob viera una mancha de sangre seca en el suelo. A partir de ahí Jacob calló y se dispuso a buscar el generador.
Luís comenzó a subir las viejas y rechinantes escaleras, observando las paredes agrietadas y deterioradas. Y las telarañas formadas en las esquinas y rincones. Abrió una de aquellas puertas y se encontró con una habitación algo más limpia que las demás, con un pequeño televisor que tenía ya sus quince años. En una mesita, al lado de una cama, había una carta. Luís la iluminó y comenzó a leerla.
“No puedo más, DR. He hecho todo lo que me dijiste, dejé de demostrar la existencia de… de eso, pero digas lo que digas no puedo deshacerme de todo este material que he ido recopilando. Como me dijiste, he venido a la mansión que me marcaste, pero esa cosa sigue viniendo, cada noche le veo, observándome entre los árboles. No puedo dormir, no puedo descansar, si lo hago se aparece en mis pesadillas, ya no sé qué puedo hacer. Llevo ya tres meses aguantando esto y aún no te he visto en persona. Si sigo así mucho más, me veré obligado a”
Y el resto de la carta era ilegible, ya que había caído una mancha de tinta encima. Luís volvió a dejar la carta sobre la mesa y vio un cajón en esta. En su interior había varias cartas más, desordenadas. Cogió una al azar y la iluminó para leerla.
“Señor Francisco Rodríguez, sé qué clase de ser le está persiguiendo, y puedo ayudarle. Pero para evitar que haya ningún problema, es preferible que pare de inmediato su búsqueda de pruebas, debe evitar que nadie más sepa que le está persiguiendo. Si la cosa empeora, deberá venir a mi mansión, donde podré contactar con usted más fácilmente. Si necesita consejo o ayuda, no tiene más que dejar una carta en su buzón antes de las ocho, mi mensajero lo recogerá.
–Atentamente, DR”
-Francisco Rodríguez… –pensó Luís– ¿Tendrá alguna relación con el inspector? Esto está lleno de videos VHS antiguos y cartas, me va a llevar un rato leerlo todo…
En aquel momento, Jacob iluminó las escaleras del oscuro sótano, el cual estaba lleno de chatarra y trastos polvorientos. Al otro lado había un generador algo antiguo, tras accionarlo, todas las luces de la casa se iluminaron al unísono. Luís estaba iluminando una carta con la linterna mientras esto sucedía, y al ver que ya podía ver con claridad, la apagó. La luz no iluminaba demasiado, pero si lo justo. Las bombillas eran tan viejas que habían perdido luminosidad, la única que se mantenía más potente era la del vestíbulo, al cual se dirigió rápidamente.
-¿¡Jacob…!? –Exclamó desde la puerta de la habitación, para que pudiera oírlo.
-¡Estoy aquí abajo! –asomó desde el pasillo del vestíbulo y se dispuso a subir por las escaleras. Pero entonces las bombillas de la sala soltaron chispas y comenzaron a parpadear. –Parece que la electricidad no funciona muy bien aquí… ¿Has averiguado algo?
-Un poco, esta mansión perteneció al hombre que buscamos. Pero parece que vivió otra víctima de Slender en esta habitación. –Jacob miró de reojo la habitación mientras subía las escaleras, hasta llegar junto a Luís y entrar. La luz iluminó la habitación por completo, dejándoles ver un detalle que antes no pudieron percibir.
En la pared opuesta, había decenas de papeles colgados con garabatos y mensajes mal escritos. “Socorro”, “ayuda”, entre otros. Había notas con mensajes como “Siempre observa. No tiene ojos”. Había un garabato de varios árboles y, entre ellos, la figura de Slender acechando. Otra nota tenía el símbolo de Slender dibujado.
-¿Quien ha hecho estos dibujos…? –Preguntó Jacob, acercándose para observarlos mejor.
-Francisco Gilbert. Tiene alguna relación con el inspector, aún no sé cuál exactamente. –Luís se fijó entonces en el televisor encendido, con la pantalla cubierta de interferencias. Del cajón donde estaban las cartas tomó un VHS y lo introdujo en un aparato polvoriento. Tras unos segundos de demora, comenzó a reproducirse la grabación. La imagen era algo antigua, pero funcionaba bien. Una persona sujetaba la cámara mientras corría por el bosque nocturno, se oía su respiración alarmada y sus pasos sobre las hojas secas. Paró en seco y, grabando todo lo que veía, miró a su alrededor. Se giró para mirar como una neblina que cubría los pies de los árboles se disipaba. Al volver a girarse la grabación comenzó a fallar, pero se escuchó el grito de la persona y como gritaba “¡está ahí!” una y otra vez. Pronto comenzó a correr en dirección contraria. Hasta que el vaho le cubrió los pies y las interferencias volvieron a cubrir la pantalla mientras gritaba ante algo que vio frente suyo.
La grabación terminaba en ese punto. Jacob siguió mirando la pantalla manteniendo los ojos como platos, incrédulo. Luís se percató y suspiró mientras retiraba la cinta.
-Parece que Slender no quería ser grabado ni fotografiado. Cuando investigué sobre él como leyenda descubrí que su presencia altera aparatos eléctricos, por lo que las cámaras no pueden grabarlo correctamente. Voy a poner otra cinta.
Jacob se sentó sobre la cama mientras Luís tomaba otra cinta del cajón. Entonces la luz del vestíbulo chisporroteó y todas las bombillas de la casa parpadearon un corto rato. Tras ello todo siguió igual, solo que ambos estaban algo intranquilos, notaban el ambiente tenso y húmedo. Luís puso la cinta y se sentó en la cama. Nada más empezar una persona grababa a un compañero, estaban cerca de la mansión y adentrándose en el bosque. Estaba algo oscuro, tal vez un día nublado.
-¿Qué quieres enseñarme, Fran? –le dijo el compañero. –No será otra de tus historias, ¡estoy harto de que me metas en todo esto!
-Que no, te juro que esta vez lo he visto, ¡está aquí! ¡Eres mi hermano, tienes que creerme! –La cámara se tambaleó levemente, grabando el bosque.
-¡Ya está bien, me vuelvo a casa! –El otro hombre se dispuso a irse, pero Francisco grabó algo que provocó interferencias en la cámara y gritó lo más fuerte que sus pulmones permitieron. Comenzó a correr en dirección contraria, con la cámara colgando de su mano y tambaleándose. Lo único que se pudo escuchar era el grito de ambos, y como uno decía, “Corre, Gabriel, corre!” Hasta que se detuvo la grabación.
Jacob, atónito se cubrió la boca con las manos. Luís en cambio estaba pensativo, notaba algo de fiebre por el frío, por lo que le costaba pensar con claridad. Hasta que al fin, llegó a una conclusión lógica.
-“Gabriel” era el nombre del padre del Inspector Rodríguez. Francisco debió ser su tío.
-¿El Inspector? ¿Qué tiene que ver el inspector con todo esto?
-Su hermano fue una víctima de Slender cuando era niño. Por eso él lleva el caso. Pero no te confundas, él no sabe que Slender existe, aún no sé ni cómo. –Luís meditó unos segundos en silencio, hasta que notó una presión ardiente en su frente. Apretando los dientes se cubrió con la mano.
-¿Luís…? ¿¡Te encuentras bien!? –Jacob se levantó alarmado.
-¡Es…tá… aquí… Nos ha encontrado…!
Jacob miró detrás de él, presenciando como Slender se acababa de formar, rodeado de una nube de vapor. El ser se introdujo en sus mentes con susurros inteligibles y dolorosos, pero los dos chicos fueron capaces de reaccionar, saliendo de la habitación, no sin antes tirar los muebles para entretenerlo. Slender sacó sus tentáculos, que se movían nerviosos y flácidos. Todas las luces de la casa parpadearon por la presencia del ser, y la instalación eléctrica del vestíbulo explotó, provocando un cortocircuito que apagó las luces, e incendió la alfombra del segundo piso. Luís y Jacob se dispusieron a huir bajando las escaleras, pero el dolor de Luís aumentó teniendo que apoyarse en una barandilla para no caerse.
-¡Luís, ¿a qué esperas!? –Le llamó Jacob, en las escaleras. Viendo que no reaccionaba, se dispuso a ir a por él, pero entonces vio los tentáculos de Slender asomando por una de las puertas, y como el fuego se expandía rápidamente por los muebles y las paredes. El miedo se apoderó de su cuerpo, incapaz de ir a por su amigo. Se lo pensó todo el tiempo que su miedo le concedió, hasta que acabó bajando las escaleras con tal de irse de la mansión, dejando a Luís en el segundo piso, sólo.
Los cables de toda la casa empezaron a soltar chispas, provocando fuegos aislados por diferentes salas, que poco a poco se iban uniendo para cubrir todo el edificio.  Luís hizo todo lo posible para moverse, notando los susurros de Slender en su cerebro, debilitándolo cada vez más y más, mientras el ser se acercaba a él lentamente, preparando un tentáculo bien tenso. Luís luchó por resistirse, intentando deslizar su mano bajo su chaqueta. Cuando Slender ya casi estaba encima suyo sacó el revólver, quitó el seguro y disparó contra su cabeza. Inmediatamente los susurros desaparecieron y el ser se quedó inmovilizado mientras se regeneraba. Luís bajó las escaleras, apoyándose en la barandilla, hasta que esta cedió y se cayó a un lado. Rodeado de llamas, herido y en el suelo, trató de levantarse mientras tosía a causa del humo. Slender se acabó de regenerar y miró desde el segundo piso a su víctima. Ayudado por sus tentáculos, bajó por la pared, siembre manteniendo sus piernas juntas y sus brazos bajos. Una vez en el primer piso, Luís acabó de levantarse y agarró una tabla de madera en llamas y golpeó a Slender en la cabeza una y otra vez. Cada golpe provocaba un grito paranormal del ser, como un gemido agudo y vibrante. El ser trató de protegerse con las manos, pero el fuego se las quemó. Hasta que decidió agarrarlo con los tentáculos, los cuales se enredaron en la tabla. Hubo un forcejeo entre ambos, pero Slender tenía ventaja, y sus tentáculos comenzaban a enredar a Luís por todos lados. Hasta que la madera del piso superior cedió, cayendo un pesado armario sobre Slender, dejándolo inmovilizado. Soltando un gemido de dolor soltó a Luís, quien arrastrándose de espaldas trató de huir. Slender no se dio por vencido, no iba a permitir que escapara una sola víctima, así que en un último esfuerzo lanzó un tentáculo contra su pie, aferrándose. Luís tambaleó el pie tratando de librarse de él, pero el tentáculo se enrollaba lentamente por su pie, comenzando a cubrir la pierna. El humo envenenaba a Luís por momentos y las fuerzas se le acababan, no podría aguantar mucho más. Tal vez su hora había llegado. Había logrado poner a la nueva víctima a salvo y había resuelto el enigma sobre el pasado de Slender. Su papel en esta historia había terminado, ahora todo dependía de Jacob, él debía acabar con el macabro juego de Slender.
Luís comenzó a cerrar los ojos y se dejó arrastrar por el tentáculo, cuando vio entre las llamas y el humo un cuerpo acercándose. Jacob sacó de su bolsillo una navaja y cortó de cuajo el tentáculo, provocando otro grito de dolor. Levantó a Luís y le ayudó a moverse hacia la salida, apartando tablones y muebles ardientes. Hasta que lograron salir de la mansión tirando abajo la puerta. Tan rápido como sus cansadas piernas les permitieron, subieron al coche. Luís todavía tosía y jadeaba, pero pudo decir un “gracias” seco.
-Siento haberme ido, pero no sabía qué hacer. Ahora que le hemos vencido ya puedes descansar.
-No… -Dijo Luís, arrancando el coche –No le hemos vencido. No tenemos mucho tiempo antes de que Slender se escabulle y nos ataque de nuevo, debemos irnos ya.
-Pero estás muy débil…
-No importa… nos queda todavía un trecho de camino y no podemos gastar más tiempo.
Luís aceleró y comenzaron a alejarse de la mansión por el camino. La casa estaba completamente en llamas, hasta que definitivamente se derrumbó por completo. Las grabaciones y las cartas con ella. Pero entre el humo que desprendían los restos llameantes, una nube de vapor se desplazaba rápido entre los árboles, dejando un rastro de neblina.

Detalles: Capítulo 14


Siento muchísimo haberme ausentado tanto, pero he estado de vacaciones, por lo que tampoco dispuse de tiempo para escribir.
No obstante, espero que valga la pena tanta espera, pues el nuevo capítulo es uno de los más largos e intensos que he hecho. Vuelve al ámbito del terror psicológico y atmosférico. Entra en detalles con Jacques Gilbert y el Inspector Rodríguez, y por último, tiene una muy buena escena de acción.

Notícias

La única que tengo es que en julio de este año, saldrá la verdadera y genuína pelicula de Slenderman, titulada Entity (entidad)
Parece que si que está bien basada en el crepypasta, crucemos los dedos :D
aqui el trailer: http://www.youtube.com/watch?v=GVBX_kRIrVs

domingo, 16 de diciembre de 2012

Detalles: Capítulo 13

Este capítulo ha sido un poco más corto, por eso no he querido dar mucha información nueva. Ya estoy trabajando en el siguiente capítulo, os adelanto su título:
"La Casa de las Pesadillas"

Música

Os traigo una cancion nueva, es el tema de la familia Gaspard, es decir, de Jacob y Frederick:

Lo he titulado "Silence in the Shadows", traducido como Silencio en las Sombras. Por motivos obvios.

http://www.youtube.com/watch?v=iO7ySn-Swwc

Algunos lo reconocereis como un villancico navideño, pero esta versión es tocada por ThePianoGuys con violoncelo y piano.
Recomiendo que leáis este último episodio escuchándolo de fondo.

El resultado de la encuesta decreta que, algunos piensan que no morirá nadie. Otros cuantos están seguros de que Luís la va a palmar.
Y ya que se acerca el 21 de diciembre, la mayoria piensa que MORIREMOS TODOS D:

Creo que eso es todo, slenderillos ^^
Cuidaos!!

Cap. 13: Un Largo Camino



Luís mantenía la vista perdida en la carretera, observó unos segundos al tembloroso Jacob, quien todavía tenia los ojos como platos y las manos le temblaban ligeramente. El silencio se mantuvo unos minutos, ninguno de los dos sabía que decir.
-… Mira, Jacob. No quería que te enteraras, y menos así… Sé que todo esto debe ser muy “extraño” y confuso para ti, pero debes confiar en mí. Te llevaré a un sitio donde ambos estaremos a salvo –Mintió Luís.
-Yo… yo lo único que quiero ahora es que todo vuelva a ser como antes…
-Eso no puedo asegurártelo… Las cosas han cambiado mucho… Supongo que querrás saber que era esa cosa. –Jacob asintió, dudoso, y Luís respondió con un largo suspiro– Se llama Slenderman. Lleva asesinando a personas desde el 58. Tu padre fue una de sus víctimas. –Jacob esbozó un rostro que mostraba sorpresa, dolor y paranoia al mismo tiempo– En un principio, yo era su víctima, y si no le decía a nadie que existía, no me mataría. Pero, aún no sé porque, tú le viste, y oíste lo que dije, así que ahora tú te has convertido en la nueva víctima… y ahora me busca a mí para matarme.
-Oh, dios… Entonces, ¿ahora qué hacemos?
-Hay una persona que creo que puede ayudarnos. Le buscaremos y después… Bueno, eso ya lo veremos. –Se produjo otro largo silencio en el coche, mientras ambos se planteaban multitud de cosas. Pero entonces Luís dedujo que pensaba Jacob– Tu padre también era una víctima. Me lo encontré en el tren y… Acabé obligándole a que me dijera quien le perseguía. Desde aquel día soy una de sus víctimas. Y él está muerto. Lo siento mucho, de veras.
-… –Jacob tardó en contestar, pero definitivamente las palabras emanaron solas– Yo al principio lo intenté también. Los primeros meses desde que murió mi madre, intenté sacarle a mi padre quien le perseguía, pensando que se trataría de un asesino. Pero al final los médicos decretaron que estaba loco, así que dejé de preguntar… No te culpo, podría habérmelo dicho a mí como te lo dijo a ti.
-Gracias por comprenderlo. –Contestó, esbozando una sonrisa. Se dispuso a decirle algo, pero sonó su móvil. Tras rebuscar bajo sus pies logró sacarlo de debajo del asiento y contestar– ¿Diga?
-“¿Qué ocurrió? Perdí la conexión” –Sonó una voz distorsionada.
-La policía me perseguía antes. Pero ya hemos salido de la ciudad y no nos molestan más.
-“La policía es lo que debería importarte menos ahora. Tienes que ir a La Cerdaña, concretamente a la frontera de Francia. Allí está mi laboratorio, donde estaréis a salvo.”
-De acuerdo, vamos para allá.
-“Otra cosa… Recuerda que Slender puede entrar en tu mente. Sería peligroso para ambos que supiera donde me encuentro. Procura no pensar demasiado en mí ni en el sitio al que vas. Tampoco pienses mucho en Slender, cuanto más distraído estés menos posibilidades hay de que te ataque. Y por último… Tenía una micro-cámara instalada en el techo de tu coche, ¿que ha sido de ella?”
Luís echó un vistazo atrás, inspeccionando la abolladura en el capó provocada por Slender, y una diminuta cámara caída sobre el asiento trasero. La cogió con dos dedos y se quedó mirándola.
-Así que me observabas con esto, ¿eh?
-“No hay tiempo para explicaciones. Haz lo que te he dicho y ven al laboratorio. Y recuerda, no pienses demasiado en él” –La conexión se cortó.
-¿Que te ha dicho? –preguntó Jacob.
-Me ha dicho dónde ir, y me ha recomendado que no pensemos mucho en Slender.
-Me temo que eso va a ser complicado… –Dijo Jacob. Aceptando la cruda verdad.
-No perdemos nada por intentarlo… Charlemos. Dime algo sobre ti, yo te digo algo sobre mí… Ya sabes.
-Bueno… Cuando me siento estresado juego a videojuegos. A mí siempre me ha gustado jugar a videojuegos de todo tipo. Y sé que hay gente que gana mucho dinero haciendo videos para compañías de videojuegos, siempre he querido ganarme la vida de esa manera, pero teniendo que cuidar a mi padre a todas horas era imposible… Tal vez en un futuro me dedique a eso y me ponga un seudónimo raro y cómico –Dijo, soltando una suave risa mientras hablaba.
-Mola… A mí también me gusta mucho jugar a videojuegos, pero mi pasión es la música… Tengo una mesa de mezclas con la que puedo hacer todo tipo de música. Ya sabes, Dubstep, techno, Drum n’ Bass… Hace unos años trabaje en una discoteca, mira.   –Luís sacó de la guantera una cartera, y de esta, una tarjeta de la discoteca y se la ofreció a Jacob. En el reverso ponía “Con DJ Luís Porter”.
-Así que… Luís con tilde, ¿eh?
-Sí, ya sé que mi nombre “peculiar”. Mi madre tiene orígenes portugueses y cuando me pusieron el nombre, decidieron darle ese “toque”. A mí personalmente no me importa, es mi toque personal.
-Bueno, yo creo que es bueno tener nombres peculiares. ¡Mi nombre es más soso que un filete sin sal! –Ambos rieron ante el chiste. Pero en el fondo, Luís sabía que esa tranquilidad no iba a durar demasiado.
Al menos había conseguido lo que quería: Distraer a Jacob para que no pensara en Slender. ¿Pero cuánto iba a durar? Quedaba un largo camino hasta llegar a DR, y Slender siempre está acechando, y ahora es más peligroso que nunca.
A Luís ya no le importaba sobrevivir o morir a manos de Slender, pero aún le quedaba algo por hacer: asegurarse de que su siguiente víctima estaría a salvo.

sábado, 15 de diciembre de 2012

Proyecto Ilustraciones


Atencion a todos los slenderillos

Se acercan las vacaciones navideñas y tengo en manos un proyecto que precisa de un buen dibujante.
Solo pido a alguien que sepa dibujar que dibuje alguna que otra escena/personaje de Slender: Secretos en las Sombras
Los posibles dibujos pueden ser:

-Luis con el revólver
-Slender con su símbolo de fondo.
-Jacob y el Inspector Rodríguez.
-El cadáver de Frederick con los cordondes policíales.
-Krabe Irinov, Loik Kernaboyl, etc. Cualquier cosa del pasado de Slender en general.
Si crees que puedes dibujar bien alguna de estas escenas, o te gustaría intentarlo, te animo a que me ayudes en este proyecto. el premio: participacion en los creditos o como personaje en el fic. 
Aquí abajo os dejo los avatares que he hecho para que os sirvan un poco de guía.
Si alguno quiere ayudar, ponedmelo en los comentarios, pls 
Gracias de antemano!!

 
 

martes, 4 de diciembre de 2012

Detalles: Cap. 12

¡¡Buenas, slenderillos!!
Siento deciros que el siguiente capítulo aún tardará unas semanas en llegar, mientras tanto os dejo algunas cosas interesantes:

Música
así es, tengo nueva música añadida al Soundtrack oficial de Slender: Secretos en las Sombras.

Está canción es, a partir de este capítulo el tema de Luís, y se titula "Running From the Truth", traducido como, "Huyendo de la Verdad". En el último capítulo, sonaría este mismo tema justo cuando Slender descubre a Jacob en el armario, hasta el final en sí del capítulo.

Cualquiera que quiera hablar de Slender, estoy preparando una especie de "foro" en la página que pronto debería funcionar. Y si no, podeis contactar conmigo por facebook buscando Lexio Hylia o en este foro:
 http://www.khworld.org/iceberg/fan/vamosajugar/index.html
Adiós Slenderillos ^^

domingo, 25 de noviembre de 2012

Cap. 12: El Comienzo del Fin




Jacob se movía de un lado a otro del comedor, mordiéndose las uñas nerviosamente. No sabía que hacer, tenía que salir de allí. Podía intentar coger sus cosas y huir por la puerta tranquilamente. O podía avisar a alguien de que Luís tenía el arma del crimen. Se apoyó en la mesa, mirando abajo y respirando nerviosamente. En la mesa solo se encontraban la navaja y el móvil de Luís, cosas personales que solía dejar cerca de la puerta para cuando tenía que irse a algún sitio. La tormenta proseguía con fuerza, las gotas de lluvia impactaban contra el cristal y los relámpagos resonaban de vez en cuando. La puerta de la habitación de Luís permanecía cerrada. Jacob cogió la navaja y la revisó curioso, planteándose mil y una cosas. Al fin, tomó una decisión y cogió el teléfono fijo. Tecleó rápidamente y el Inspector Rafael Rodríguez contestó.
-¿Diga? –Dijo este, ojeando algunos documentos de su despacho.
-Soy Jacob Gaspard. –En seguida Rodríguez prestó atención– Tengo algo importante que decirle, Inspector. Acabo de encontrar un revólver en la habitación de Luís, creo que es el arma que mató a mi padre. –su respiración era cada vez más forzada y preocupante.
-¿¡Pero que…!? Tranquilo, chico, ahora mismo voy al apartamento a aclarar esto.
-Por favor, venga rápido, no se si… -Pero entonces, Jacob vio el pomo de la puerta moviéndose lentamente y colgó rápidamente el teléfono, escondiéndose raudo en el armario casi vacío del comedor.
-¿Jacob? ¿¡Jacob!? ¡Contesta, chico! Mierda… -Rodriguez alertó a dos policías que había frente al despacho– Llamad a tres unidades, tenemos un posible altercado doméstico y a un asesino en Barna.
Jacob permanecía escondido en el armario y observó por una rendija entre las dos puertas que lo abrían. Luís abrió la puerta de su habitación lentamente y, como si estuviera agotado, se dirigió hacia el sofá. Tenía unas ojeras impresionantes y, por algún motivo, estaba muy pálido. Al sentarse se limitó a mirar al suelo, pensativo. Jacob pensó qué hacer. Si salía ahora Luís sospecharía, no podía arriesgarse, solo podía limitarse a observar a su compañero de piso y esperar a que se fuera. Luís respiró profundamente y encendió el televisor, parecía agotado y deprimido, se puso a buscar programas interesantes.
Jacob siguió observando, con el corazón a mil, pensando que tal vez esta situación se fuera a alargar bastante. En ese momento notó algo en el bolsillo de su pantalón, por error se había guardado la navaja de Luís. “La policía vendrá pronto” –pensó– “Pero… Si por lo que sea hay que actuar rápido… deberé ser preciso”. En ese momento, la pantalla del televisor se cubrió de interferencias y el sonido falló hasta convertirse en un chirrido agudo y lejano. Luís suspiró mirando las interferencias y se quedó callado unos largos segundos.
-… Ahora lo comprendo todo –dijo al fin, para sorpresa de Jacob– Has tratado de decírmelo todo este tiempo, ¿no…? Todo lo que te ha ocurrido… el porqué de todo esto… Desde el principio me lo has querido mostrar. –Para Jacob, Luís hablaba solo, desquiciado– ¿No es así, Loik? Sé que lo que te hicieron fue horrible, siento pena por ti. ¿Pero no crees que todos estos asesinatos son una estupidez? –Jacob solo oía a Luís conversar con nadie, y además sobre un tema digno de tratar con un psiquiatra. –Lo que no pude ver me lo aclaró “él”, pero siempre has intentado mostrarme tu dolor, y tu venganza por la persona que te convirtió en lo que eres, quien te convirtió en “Slenderman” –Jacob arqueó una ceja al oírlo, pero entonces vio un pie cubierto por un mocasín negro que daba un sonoro paso saliendo de la habitación. Luego vio una mano pálida que le seguía, tras eso otro pie, hasta ver a un ser de tres metros, que casi tocaba el techo del piso con la cabeza, de no ser porque caminaba encorvado. Su rostro estaba vacío e iba trajeado con una corbata roja. El corazón comenzó a bombearle a mil por hora, viendo a aquel imponente y escalofriante ser. El frio invadió la sala y su respiración se convertía en vaho– Ahora por fin me lo has mostrado todo. Como Krabe te raptó y ató en una camilla, donde Romero te inyectó aquel liquido azul en el cerebro… Tu mente cambió por completo, tu alma inocente de niño sufrió una metamorfosis. Así hasta que, cuando Krabe te degolló en aquel almacén, tu cuerpo murió. Pero la droga te hizo buscar otro huésped, en este caso el de tu asesino: el de Krabe Irinov. Por eso nunca apareció el cuerpo. Tu cuerpo comenzó a cambiar por completo y, furioso, fuiste al mismo laboratorio donde te inyectaron aquel liquido… buscando la cura tomaste cualquier cosa que encontraras, hasta que un ácido te quemó la cara, no un ácido cualquiera, este hacia desaparecer solo algunas facciones, como los labios y los ojos. Pero Tu piel siguió allí, y no necesitabas respirar ni comer para vivir. Te convertiste en un autentico monstruo, que mató a todos los mafiosos que encontró. Pero un muchacho escapó: Mikael. ¿No es así? Conozco tu historia. La he visto con mis propios ojos, mejor dicho TU me la has hecho ver… Desde entonces lo has hecho siempre: matas a tus victimas así desde entonces. Las mataste de la misma manera que tú moriste: Por los errores de otra persona. Crees que fue culpa de tu hermano, por entrar en aquella mafia. Por culpa de Mikael te mataron. Así que, harás que todos mueran así: por culpa de que alguien más les habló de ti. Desesperas a tus victimas hasta el punto de recurrir a ayuda, como hizo Mikael cuando no teníais para comer. Y en cuanto lo ha hecho, la matas, convirtiendo a la otra persona en tu nueva victima. Cuanto dolor, has tenido que sufrir verdaderas calamidades… ¿¡pero crees de verdad que matar a más personas arreglará algo!?
Slender no hizo nada, solo observó con su vacío rostro al chico. Jacob seguía observándolo sin poder creérselo, aquel ser no era natural, y todo lo que estaba diciendo a Luís… ¿a donde llevaba todo aquello? Lo único que quería hacer era salir de allí en cuanto antes, o que llegara la policía a solucionarlo.
-Pero tranquilo –Prosiguió Luís– Que todo va a acabar esta noche… No has logrado que esta victima siga tu juego, me temo. –Luís sacó  el revólver de Frederick y lo observó con aire melancólico– El juego termina aquí. Sin victima ya no puedes, hacer daño a nadie más. –Luís se apuntó a la sien dispuesto a suicidarse y acabar con todo. Slender apretó los puños con fuerza y Jacob comenzó a desesperarse, anonadado por todo lo que estaba sucediendo– Aquí termina todo, viejo amigo –Luís quitó el seguro y comenzó a presionar el gatillo.
-¡¡NO!! –Gritó Jacob, instintivamente, y acto seguido se arrepintió de haber dicho nada.
Slender giró el cuello reaccionando al sonido y observó el armario. Comenzó a caminar lentamente hacia él. Luís miró incrédulo al armario, apartando la pistola lentamente y con unos ojos que reflejaban pánico y lástima al mismo tiempo. El corazón de Jacob bombeaba a su máxima capacidad mientras, Slender avanzaba lentamente paso a paso, alargando el brazo hacia el armario. Jacob chorreaba sudor por todas partes y la fiebre subía y subía, cuando Slender ya casi tocaba el armario, en ese momento, sacó la navaja y la preparó. De un golpe abrió la puerta y se dispuso a clavarle la navaja, pero sonó un disparo y una bala atravesó la cabeza del ser. Luís apuntaba a Slender con el revólver, el cual aún humeaba, cuando volvió su vista a Jacob, ambos se miraron atónitos apenas segundos, hasta que Luís corrió hacia él y le agarró el brazo.
-¡¡Tenemos que irnos de aquí!!
Jacob no supo reaccionar, solo se dejó llevar por su compañero, mientras Slender poco a poco iba regenerándose. Luís cogió el móvil y abrió raudo la puerta del apartamento, corriendo para bajar las escaleras, pero Slender comenzó a correr tras ellos, impulsándose con sus tentáculos en las paredes.
-¡Pero… ¿que coño es esa cosa!? –Exclamó Jacob.
-¿¡Crees que hay tiempo para explicaciones!? –Le gritó. Pese a un par de tropezones, lograron llegar al primer piso antes que el ser y abrieron la puerta para escapar– ¡¡Tenemos que salir de la ciudad!!
-¡No, espera, la policía esta a punto de llegar, ellos pueden solucionarlo!
-¿¡¡La policía!!? ¡¡No!! ¡Nadie puede saber que esa cosa existe!
-¡Pero…!
-¡Hazme caso!, sé de que hablo…
Jacob no se lo pensó demasiado antes de asentir y seguir a Luís por las callejuelas, pero las sirenas de la policía comenzaban a resonar en el eco de los edificios y tuvieron que coger una ruta alternativa. Pronto llegaron dos coches patrulla frente al bloque de edificios, la policía bajó y comenzó a entrar dispuesta a ocupar el edificio entero, pero mientras Rodríguez mandaba a sus compañeros todos sus movimientos, vio a Luís y Jacob correr entre las calles, rápidamente comenzó a ir tras ellos. Las calles estaban cubiertas de una densa neblina que cubría el suelo, cuando inesperadamente, Slender se apareció ante Luís y sacó decenas de tentáculos dispuestos a matar al chico, Luís logró retroceder lo suficiente como para escapar de aquellas mortales protuberancias y siguieron huyendo hasta la Calle de Denia, donde todavía estaba aparcado el coche de Luís. Nerviosamente, comenzó a registrarse los bolsillos.
-¿tienes las llaves? –preguntó Jacob alarmado.
-¡A la mierda! –Luís rompió el cristal, activando la alarma y abrió la puerta desde dentro. Lo más rápido que pudo comenzó a modificar los cables que había tras el volante.
Jacob esperó y comenzó a mirar a su alrededor, paranoico. Oía las sirenas de la policía por todas partes, estaba confuso. Pero lo que más temía en aquel momento era a aquel extraño ser que casi le ataca poco rato antes. Slender apareció pegado a las paredes de los edificios moviéndose rápidamente hacia ellos.
-Luís… ¡Corre!
-Solo un poco más…
-¡¡No hay tiempo!! –Slender ya estaba prácticamente sobre ellos, cuando la alarma dejó de sonar.
-¡¡Ya está, sube!! –Sin demorar ni un segundo se subió en el asiento derecho del coche y cerraron las puertas a tiempo para oir como Slender caía sobre el capó del coche y sus tentáculos comenzaban a cubrir los cristales. Luís arrancó y comenzó a tambalearse en la carretera hasta quitárselo de encima.
-¡Tenemos que salir de la ciudad cuanto antes…!
-Dios mio, esto no está pasando… No está pasando… –repetía una y otra vez Jacob, con un hilo de voz y a punto de echarse a llorar.
-Mira, sé que todo esto es muy, MUY raro, pero… ¡tienes que calmarte, ¿vale!? –Entonces sonó el móvil de Luís, rápidamente lo cogió y contestó– ¿Diga?
-“Esto ha sido muy inesperado… Tienes que salir cuanto antes de la ciudad y…”
Pero el ruido de las sirenas policiales le distrajo y el móvil se cayó bajo sus pies. Tres coches patrulla perseguían a Luís por la carretera, mientras este se saltaba semáforos y esquivaba a todo coche que se le pusiera por delante. En uno de lo coches iba el Inspector Rodríguez, informando desde un walkie-tolkie.
-A todas las unidades. Una persecución en Diagonal, el sospechoso es Luís Porter Codina, ha secuestrado a Jacob Gaspard Eugene, repito, esto es un secuestro. –Tras eso apagó el walkie-tolkie y encendió el megáfono– Luís Porter, entrégate de inmediato o tomaremos represarías.
Luís no hizo caso alguno y siguió atravesando hasta llegar a la autopista, donde logró distraerles haciendo una maniobra de lo más arriesgada y atravesando campo a través con los faros apagados. Continuó hasta una carretera de tierra muy dejada y oculta.
-Lo… hemos… conseguido. –Terminó, jadeando.
-Pero… ¿que hacemos ahora? T-tengo miedo…
-Yo también, Jacob. Tengo mucho miedo…