domingo, 30 de septiembre de 2012

Cap. 9 La Marca


Cuando Luís se había vestido y había salido de su habitación, Jacob estaba desayunando. Sin decirse nada, Luís se sentó en la mesa y comenzó a desayunar con Jacob, al terminar, cogió las llaves del apartamento y abrió la puerta.
-Me voy a comisaría, ¿de acuerdo? –Jacob solo asintió con la cabeza y Luís se fue.
Cada uno haciendo su vida, pensaron que su relación se había vuelto muy tensa en apenas dos días. Uno por la opinión de la policía respecto al otro. Otro por conocer la muerte del padre del susodicho sujeto. Jacob suspiró, queriendo eliminar aquellas sospechas e hizo vida normal. Luís bajó por las escaleras recordando su plan, había pensado una manera “sencilla” de robar las fotografías del Inspector. Repasando el plan una y otra vez, Luís ni se percató de que una neblina cubría sus pies, entre la neblina se movían dos protuberancias negras que le seguían. Luís cerró la puerta del portal antes de que las protuberancias le alcanzaran. Luís no perdió ni un segundo mientras caminaba por las calles sucias y dejadas de Barcelona camino a la comisaría.
Poco tiempo transcurrió cuando llegó al edificio en cuestión y entró. Miró su reloj, antes de hacer nada esperó unos minutos y preguntó en recepción.
-Disculpe, necesito hablar con el Inspector Rafael Rodríguez.
-Ahora no está disponible, está haciendo papeleo –dijo la recepcionista sin apartar la vista del monitor de su ordenador. Luís esperó un rato mirándola, hasta que se le ocurrió que decir.
-Por favor, es bastante importante… dígale que son “Asuntos Familiares” de parte de Luís.
La recepcionista le miró de reojo unos segundos antes de suspirar y levantarse. El chico pudo entrever tras una puerta como la mujer entraba en el despacho del Inspector y hablaba con él. Poco después ambos volvieron a recepción, el Inspector le hizo un gesto a Luís con la cabeza en señal de que le siguiera, una vez llegaron al despacho y se sentaron, el Inspector le miró y respiró profundamente.
-… ¿De qué quieres hablar?
-Pues verá… –Luís miró el reloj de nuevo, todo debía estar según lo planeado– es sobre su hermano, Jacques Gilbert…
-Ya lo sabes todo de él, no te puedo decir más.
-No le creo, estoy seguro de que usted sabe algo que ni la policía ni nadie más sabe… algo de la desaparición de su hermano.
-¿Como eres tan perspicaz…?
-Lo noté cuando se puso tan nervioso el otro día, en cuanto supo que sabía la historia de su hermano sospechó de mí. ¿Que sabe usted, que no quiera que nadie sepa?
-… Cuando era muy pequeño, mi hermano y yo jugábamos en un parque que había cerca de casa de unas amigas, Diane y Elizabeth. Llevábamos aproximadamente una semana allí, jugando cada día. Mi hermano me decía que tenía miedo de “un señor que nos observaba”, por desgracia no le creí. Pero un día, mi hermano se fue al bosque, dejándome solo. Yo era un niño y tenia miedo a la soledad, así que me adentré para encontrarle, y lo vi al lado de un hombre, quien le agarraba el hombro con su pálida mano. Ese hombre es lo que mas nítidamente recuerdo de mi infancia: Era alto, y quiero decir MUY alto. Iba trajeado y caminaba algo encorvado… Y seguro que no me crees, pero… yo diría que no tenía cara.
Luís tragó saliva al oírlo. ¿Por qué el Inspector vio a Slender, pero no es una víctima? Tras eso volvió a pensar en el objetivo, miró de nuevo el reloj, ya era la hora y no había sucedido lo planeado. Comenzó a ponerse nervioso y a sudar.
-¿Hay algo más que quieras saber…?
-Pues… –Luís intentaba inventarse una excusa sin resultado, secándose el sudor que goteaba de su cabello mientras escuchaba los susurros de Slender en su cabeza. Poco a poco entendía lo que decían, parecía un idioma extranjero, tal vez el mismo de la nota que encontró días atrás, Bielorruso. Volvió a mirar al inspector.
-¿Y bien…? –Justo en ese momento, entró la recepcionista, diciendo que alguien había llamado al Inspector– Espera aquí –le dijo a Luís justo antes de salir del despacho.
En cuanto Luís se aseguró de que nadie miraba, se levantó y comenzó a inspeccionar los cajones de la mesa del inspector Rodríguez, buscando las fotografías. Entre informes y documentos varios, había un sobre con el sello policial, en su interior, las fotografías. Comprobó que estuvieran todas, faltaba la de Jacques Gilbert. Comenzó a buscar por los demás cajones, pero ni rastro de la fotografía.
Mientras tanto, Rodríguez contestaba al teléfono.
-¿Rafael Rodríguez…? –dijo una voz de mujer anciana.
-Sí, soy yo. ¿Se trata de alguna emergencia?
-¡Ay hijo, que alegría oírte!
-¿Perdone…?
-¿No eres mi nieto, Rafael Rodríguez Eustaquio?
-No, se equivoca, ¡soy el inspector de policía Rafael Rodríguez Gilbert! –Dijo ya algo enfadado.
-¡Ay perdona hijo! Es que nunca me acuerdo de como era… ¿no conoces a mi nieto? –La anciana comenzó a contarle su vida al inspector mientras Luís buscaba la fotografía.
Desesperado, Luís tiró por error una pequeña foto enmarcada que había sobre la mesa. Al cogerlo y comprobar que no se había roto, vio que era la foto de Jacques Gilbert, hermano del inspector. Pensó en llevársela, pero recapacitó y la dejó tal y como la había encontrado, en cuanto se volvió a sentar, escuchó la voz del inspector en la otra sala:
-Tranquila señora, y no vuelva a equivocarse de número, ¿eh? –tras colgar, volvió a su despacho y se sentó frente a Luís –Perdona la interrupción, pero tuvimos un problemilla en recepción… y bien, ¿hay algo más que quieras preguntarme?
-Supongo que no… simplemente decirle que siento mucho lo de su hermano…
-Tranquilo, no tienes culpa de nada, y tampoco te culpo por que quieras saber de que va todo esto. Llevo detrás del secuestrador de mi hermano muchos años, por eso me hice policía… Y sé que hay algo común en todas sus víctimas, siempre aparece un extraño símbolo cerca de los cadáveres: un círculo marcado con una X que lo atraviesa… Pero tú, Luís, no tienes nada que ver con todo esto, no tienes porqué preocuparte. Ya puedes irte.
Luís se levantó y se fue del despacho, consciente de que el inspector no tenía razón en cuanto a que él no tenía nada que ver.
El Inspector miró la fotografía de su hermano mientras Luís se iba, cuando vio que este ya salía de la comisaría, abrió un cajón, para comprobar que el sobre con las fotografías había desaparecido. Entristecido, se apoyó en la mesa cubriéndose la frente con la mano, Luís había cometido un delito grave, y estaba obligado a detenerle.
Tras salir de la comisaría y comprobar que mantenía el sobre bajo su chaqueta, Luís cogió su móvil y tecleó rápidamente. No tardaron en responder.
-Te debo una, Emilie –le dijo Luís– Muchas gracias. ¡Llamaste en el momento justo!
-De nada, hombre. Pero no me involucres más en tus movidas si tienen que ver con la poli, no quiero meterme en líos.
Mientras tanto, un misterioso personaje escuchaba la conversación en una habitación a oscuras, solo iluminada por los monitores de varios ordenadores y cámaras de vigilancia.
“Descuida, yo tampoco espero meterme en más líos, ¡hasta otra, Emilie!”
Sonó como se colgaba el teléfono, el personaje comenzó a teclear en su ordenador. En una pared de la sala había decenas de fotografías de personas de todo el mundo, en la mayoría estaba sellado el símbolo de Slender en rojo o negro. Entre las fotografías estaban Luís y el Inspector. El personaje terminó de teclear, de los altavoces sonó la voz del Inspector Rodríguez.
-“¿Diga?”
-Deja que el chico siga investigando –dijo la voz masculina del personaje.
-“¿Tú otra vez? ¿¡Quien eres!?”
-No puedes saber la verdad, si la supieras correrías mucho peligro –para Rodríguez, la voz del hombre sonaba distorsionada –Deja que el chico investigue el caso, confía en mi.
-…Solo quiero que me digas algo… ¿Por qué?
-Porque tu vida, la mía, y posiblemente la de muchos inocentes están ahora en sus manos.
El hombre colgó y se miró la fotografía del inspector, marcada con un signo de interrogación, seguidamente cogió la de Luís y la guardó en un cajón de la mesa.
Jacob estaba en el apartamento de Luís, haciendo vida normal. Cogió su móvil al ver que Luís estaba tardando más de lo habitual, pero se dio cuenta pronto de que no tenía batería. “Mierda, a saber donde está el cargador… –pensó– la última vez que lo vi fue en la habitación de Luís”
Jacob se dirigió a la desastrosa y desordenada habitación de Luís, llena de ropa y cables de cargadores y consolas por el suelo. Suspiró y comenzó a inspeccionarla. Tras varios intentos fallidos y poner orden en la habitación, comenzó a inspeccionar los cajones del armario, cuando rozó algo frío y metálico. Dudoso, extrajo del cajón un revólver que se escondía entre la ropa desordenada, lo miró atónito. ¿Qué hacia un revólver en la habitación de Luís? Entonces recordó las advertencias de la policía acerca de Luís. Él había estado en la escena del crimen y fue interrogado, siendo el principal sospechoso. También recordó las reiteradas veces que Luís se iba y nunca decía a donde. Siempre procuraba no hablar sobre su padre o sobre lo que le explicaba la policía. ¿Y si Luís era realmente el asesino de su padre, Frederick? Jacob no podía ni imaginarlo, pero no obstante ahí estaba, las pruebas lo apuntaban, su comportamiento lo delataba, y ahora había encontrado la posible arma del crimen. En ese momento, sonó la puerta del apartamento y los pasos de Luís acercándose.
-¡Ya he vuelto! –Dijo este alegre.
Jacob tragó saliva, si había matado a su padre, ¿que le haría a él si se enterase de que era el asesino? Se escondió la pistola en la espalda y poco a poco se incorporó para mirarle
-Bien, ya empieza a ser tarde… –dijo con la sonrisa más falsa que ha hecho nunca.
-Es que ya sabes como es el Inspector, se enrolla y se enrolla hablando de sus cosas… Por cierto, ¿que haces en mi habitación?
-Em… buscaba el cargador de mi móvil…
-Ah, pues creo que esta sobre la mesita. –Luís se acercó y Jacob comenzó a sudar, la mano de Luís pasó cerca de Jacob, acercándose a la mesa, mientras Jacob se movía hacia un lado y se escondía mejor la pistola. Luís sacó el cargador de entre un manojo de cables sueltos y se lo ofreció a su compañero– ¡aquí tienes! –dijo con una amplia sonrisa.
-G-gracias. Creo que me voy a mi habitación un rato. –Jacob fue raudo y cruzó el pasillo hasta su habitación, donde cerró la puerta y se apoyó en ella. Volvió a mirar la pistola y pensó:
“¿Es Luís un asesino?”

jueves, 23 de agosto de 2012

Entrada X

siento romper el hilo argumental de slender en este punto, pero es preciso que explique mi situacion a un público fiel como vosotros. a diferencia de la historia de Luís y Slender, esto que os voy a contar es totalmente VERÍDICO.

Os voy a contar la situacion tal vez más terrorífica que he vivido, y fue ayer por la noche. os pido que me creáis cuando cuente esta corta historia:

22/08/2012
Hacía apenas cuatro días que habiamos vuelto de las vacaciones en los Pirineos y decidimos organizar una cena con nuestros amigos. Nos fuimos por la tarde a la playa y seguidamente a cenar en casa de una conocida, todo fue perfecto aquella noche: amigos de la infancia, charlas, juegos... así que volvimos tarde por la noche, sobre la una. Me di una ducha (ya sabeis la calor que hace) y, puesto que madrugo para ir a la academia, me fui a mi habitacion para descansar. Al rato se hizo el silencio en la casa; mi hermana se había ido a su habitación y mis padres a dormir en la suya, en cuanto a mí, yo estaba viendo videos divertidos de Pewdiepie con la puerta cerrada, y pronto me vino el sueño. Cerré los ojos y poco a poco me dormía, pero el silencio me "dirstrajo", estoy acostumbrado al ruido de las calles, los coches, o el ruido de la televisión cuando mi hermana se queda hasta tarde escuchandola. Cuando logré dormirme me introduje en un airreal pesadilla,ese tipo de sueños en los que no ves nada, pero el sufrimiento es agonizante. Algo me apretaba los huesos, me sentía presionado, y desperté. me pareció ver un cuerpo observandome cerca de mi cama, abrí los ojos como platos hasta percatarme de que solo era la ropa, pero algo más extraño sucedió: sonaban unos pasos en el comedor, unos pasos ligeros y muy seguidos entre sí, como los de un niño correteando. me preocupé bastante por el ruido, asi que me levanté para abrir la puerta y ver que había, me dirigí a ella y la abrí, para encontrarme con la oscura sala, vacía. me tranquilizé y volví a la cama, pero al poco rato el sonido volvió. algo me impedía cerrar los ojos y descansar, si los cerraba me envolvía una extraña paranoia y me sentía observado, comencé a desesperarme, quería que el silencio volviera, quería dormir, pero tenía miedo de que ambas cosas pasaran. fue entonces cuando mi hermana, involuntariamente, me tranquilizó, se puso la televisión, como de costumbre, y se puso los nuevos capítulos de sus serie favorita, que se había bajado de internet. el ruido de la tele ahogó los inquietantes pasos y pude volver a descansar. recuerdo la hora 4:16, fue la ultima hora que pude entrever en el reloj. una pesadilla semejante a la anterior, ahora con sollozos de agonia, me atormentó un largo rato, que al despertar pude saber que duró tres cuartos de hora, ya eran las cinco. Por desgracia mi hermana había quitado la tele y el sonido había vuelto. Dada la posición de mi cama, miré a mis piernas, detrás de ésta la puerta, me quedé mirandola un largo rato en silencio, con mi respiración acelerada y notando los potentes pálpitos de mi corazón. ahora se oía tambien un leve chirrido, muy agudo y fino, que casi no podía oir, tapado por mi propia respiración. Fue en ese momento, que vi una fugaz sombra que pasó de un lado de la puerta a otro muy veloz, la sombra era alta e imponente, aunque no pude ver su forma. pegué un pequeño brinco del susto y seguí mirando la puerta, asustado. estaba paranoico y paralizado, no quería salir de mi habitación para saber quer era aquello, pero por otro lado mi habitación era muy oscura y la posicion de la cama, si quería dormir, no era la apropiada sabiendo del intruso. me levanté con miedo y fuí temblando a la puerta, mi hermana dormía profundamente en el sofá, frente a la tele apagado y la puerta del balcón abierta. fui con ella rápidamente, sin despertarla, y me estiré como buenamente pude, ya que mi hermana ocupaba gran parte del sofá. entraba luz de la cocína, la cual tenñia una luz florescente que siempre dejabamos encendida, y tambien una leve luz de las farolas de la calle por el balcón. esas luces contrastaban con el pasillo que llegaba a la habitación de mi hermana, era atípico que estuviera tan oscuro. me coloqué de manera que podía ver el resto del salón y la puerta del balcón, trataba de cerrar los ojos para dormirme, pero no poder ver que sucedía a mi alrededor me estresaba y mantenía los ojos abiertos, atento. No solo me sentía observado, tambien sabía de donde me observaban: de aquel oscuro pasillo. Algo me observaba en aquel lugar, de allí venian los pasos y los sollozos, pero no tenía el valor suficiente para ir a ese lugar. tuve suerte, ya eran las seis y media, salía el sol. Toda la casa se iluminó y dejando ver que en el salón no había nada, pero la luz no llegaba al pasillo, que seguía tan oscuro. Pero algo me hizo sentir relajado y logré cerrar los ojos con seguridad y con el rato, dormirme. Toda aquella situación me provocó una última pesadilla, en esta si habia una imagen clara. habia unos seres pequeños y difuminados. no más de metro y cuarto de alto. los acompañaban aquellos sollozos, pero más potentes. Detrás de los seres había una alta sombra, yo la identifiqué como Slender, y entonces desperté en el sofá de nuevo. No le dí importancia a la pesadilla, al fin y al cabo era la única explicación "lógica" que aba mi cerebro, era solo una interpretación. lo unico certero es que me lloraban los ojos y me temblaba todo el cuerpo aún, estuve despierto un buen rato hasta que sonó el despertador de mi madre, eran las nueve, la hora en la que me despertaba para ir a la academia de verano. mi madre se levantó y me vio en el sofá, yo no me levantaba aún, estaba cansado, casi no había dormido y todavía temblaba del miedo. Mi madre, viendome las intenciones de quedarme allí y no ir, comenzó:
"No, vas a ir a la academia. estamos pagando un dineral para que vayas, ¡y no pienso dejar que faltes un solo día!"
"Pero mama..." -Comenzé, queriendo que se acercara y decirle todo lo ocurrido
"Levantate ya y vistete" -contestó ella
Obedecí y me levanté, con sueño y temblando, para prepararme e irme a la academia. acabo de volver, e estoy comportando de una forma mucho más fría de lo normal, es la hora de comer y no tengo ningún hambre, no se que me ocurre. Lo primero que he hecho ha sido escribir esto para que no se pierda en mi memoria y perdure esta historia. seguiré con mi vida normal, pese a todo, escribiré más Slender y haré lo mismo que he estado haciendo hasta ahora, solo dejadme un pequeño lapsus para que asimile que me ocurrió ayer por la noche.
Hasta entonces, Adiós.

domingo, 19 de agosto de 2012

Detalles: Capítulo 8

diría que nada nuevo, asi que os he hecho perder n minuto de vuestra vida :3















nah, es coña!
traigo el tektek de uno de los cientificos de las fotografias:






Dream Avatar
os traigo tambien un NOTICIOOOOON :OO
han hecho un nuevo juego de slendy :D
que da mucho cague :'D
podeis ver a PEWDIEPIE :3 Jugando al nuevo juegorlll (click en el enlace)
thanks for your atention X3

Cap. 8: Sospecha


Luís llegó hasta su apartamento, aún confuso y atónito. Nada más entrar Jacob se levantó del sofá alarmado.
-¡¡Luís!! ¿¡Donde te habías metido!? –Luís seguía sin decir nada, con los ojos como platos, y se sentó en el sofá. En la televisión daban la noticia del incendio en Montnegre, Luís apuntó a la televisión con la mano temblorosa.
-¡Estaba… allí!
-¿¡Que!? ¿¡Y qué coño hacías allí!?
-Iba a… buscar una cosa.
-Pero dime que pasó, ¿cómo escapaste del incendio…?
-El Inspector Rodríguez me ayudó, estaba por allí cerca.
-Ahora que lo dices… no importa. Recordaba algo de la comisaría…
-¡Es verdad!, ¿Qué tal te ha ido?
-¡Eso no es importante ahora! Debes descansar y…
-Nah, tranquilo, estoy bien. No dejemos que este incidente afecte a nuestra vida –dijo Luís, tratando de distraer a Jacob, quien le miró de reojo.
-De… acuerdo. Esta mañana fui a la comisaría porque ya le han hecho las pruebas forenses, por lo visto fue… asesinado –Luís tragó saliva.
-Y… ¿se sabe quién?  -Jacob negó con la cabeza.
-Todavía no. –Luís se retuvo un suspiro al oírlo y se levantó.
-Bueno, voy a ir a mi habitación a relajarme. ¡Avísame para la cena! –en cuanto Luís cerró la puerta de la habitación, se dio un cabezazo  contra la pared– ¿¡Que hago ahora…!?
Mientras tanto, Jacob se quedó sentado en el sofá, pensativo. Recordaba las palabras del policía una y otra vez…
“-Buenos días, señor Gaspard. Supongo que querrá saber los detalles cuanto antes.
-Así es –contestó Jacob– por teléfono me avisaron de que ya habían hecho las pruebas forenses.
-Señor Gaspard, me duele mucho decirle que su padre fue asesinado.
-¿¡QUE!? –exclamó Jacob levantándose bruscamente
-Tranquilícese, deje que le demos detalles –un policía sentó a Jacob de nuevo– desde el principio del caso supimos que algo había atravesado la garganta de Frederick, provocándole un agujero entre el cuello y la boca. Tras las pruebas forenses pudimos aclarar que el impacto fue frontal y a gran distancia, muy seguramente impacto de bala.
-¿Encontraron la bala?
-No, pero deducimos que estaría en la escena del crimen. Fuimos a inspeccionar pero ni rastro de balas, sospechamos que el asesino fue a la escena del crimen para eliminar las pruebas y llevarse la bala.
-¿Algún sospechoso?
-bueno… si hay uno. Yo mismo vi cómo, a parte de la policía, hubo otro chico en la escena del crimen, “Luís Porter…”
-¿¡Luís!? ¿¡Insinúa que Luís es el asesino!?
-tranquilo, señor Gaspard, solo digo que es el único sospechoso por haber estado en la escena el crimen… el Inspector Rodríguez ha ido ya en su busca. Nos dijo que sospechaba de él y que estaba vigilándole. Ahora mismo, si no nos han informado mal, Rodríguez está siguiendo al señor Porter en la autopista, en dirección a Mataró.
-¡Oiga, Luís no es el asesino! Avísenme cuando encuentren al verdadero asesino. –dijo Jacob levantándose y abriendo la puerta para salir del despacho.
-No digo que Luís Porter sea el asesino… –Jacob se quedó en la puerta un rato más, escuchando– solo digo que, si sigue viviendo con él, tenga cuidado.”
Jacob mantenía en su mente aquellas palabras una y otra vez. Tenía claro que Luís no era un asesino, pero desde luego le estaba escondiendo algo, siempre evitaba hablar de Frederick y nunca le contaba detalles de lo que hacía.
Mientras tanto, Luís se puso a investigar de nuevo. Mientras buscaba información sonó el pitidito del correo, Emilie había entrado en el chat.
-¡Hey, Luís! ¿Qué hay?
-Ah, hola, Emilie… –Luís no escribió nada un corto rato, y luego le pregunto– oye, ¿te importaría buscar una cosa?
-¿El qué?
-Es una frase de u… crepypasta. El problema está en que no sé qué significa: “Вы наступны”. Creo que podría ser ruso…
-OK. Tú déjamelo a mí y ya buscaré que significa.
-¡Muchas gracias! –Luís escondió la ventana del chat y se puso a buscar por su cuenta.
Acabó aburriéndose de buscar y se puso las manos en los bolsillos pensando que hacer, en ese momento notó un bulto en el bolsillo derecho, eran las dos fotografías que venían a parte en el sobre, las únicas que Luís mantenía. Se las miró bien, una era un científico de ojos verde oscuro, algo joven, gafas y pelo negro rizado. La otra fotografía era familiar, con una mujer, su hijo y otro científico frente a una mansión. Lo primero que le resaltó en la fotografía era la posibilidad de que fueran el mismo científico, pero pronto descartó la idea al ver que el científico de la fotografía familiar era más adulto, con barba y el pelo castaño y corto. Tras eso se fijó en la mansión que había detrás, era la misma que vio en una de las visiones de Slender, solo que en la visión estaba en ruinas.
Pronto se dio cuenta de que, si no recuperaba las demás fotografías, no podría seguir investigando. Sonó el pitido, nuevo mensaje de Emilie.
-¡Lo encontré! El mensaje es “Eres el Siguiente” en Bielorruso, terrorífico, ¿no crees? –Luís abrió los ojos como platos y no contestó, Slender le había avisado la misma noche que mató a Frederick y ni se había percatado.
-¿Bielorruso dices? –preguntó Luís finalmente, tras rato de meditar.
-Sí, se asemeja al ruso estándar, pero ya que es otro país, su gramática cambia considerablemente. Pese a todo es fácil confundirlo, su escritura es la misma.
-Muchas gracias, Emilie –Luís guardó aquellos datos en el mismo documento donde tenía el artículo de Jacques Gilbert, hermano del Inspector– yo creo que me voy a cenar, ¡adiós!
Se despidieron y Luís se fue a hacer la cena. Como no tenía mucha hambre, se preparó un simple Sándwich. Se sentó en la mesa y vio a Jacob viendo la tele en el sofá.
-¿No cenas…?
-Yo ya cené hace media hora. ¡Estabas tan distraído con el ordenador que ni te diste cuenta!
-Vaya, Jeje… pues mañana tengo pensado ir a comisaría, a preguntarle algo al Inspector.
-Tú mismo, yo me quedo aquí.
Luís se fue a dormir algo más pronto de lo normal, agotado por todo lo sucedido. Jacob se quedó poco más, pero se fue a su habitación a dormir. En cuanto el silencio se apoderó del apartamento, una neblina se coló por las rendijas de la ventana y comenzó a avanzar a ras de suelo, hacia la habitación de Luís. Entre la neblina, dos protuberancias negras reptaban por el suelo, sinuosas. Luís dormía en su cama sin percatarse de nada, cuando las dos protuberancias comenzaron a erguirse y a enredarse entre ellas, hasta pegarse por completo. De la masa negra salieron numerosas protuberancias pegajosas que poco a poco tomaban forma hasta formar un cuerpo humano, cubierto por un traje y de una altura considerable. Su rostro estaba vacío. Slender se colocó la corbata y miró a Luís fijamente. Poco a poco alargó su brazo para tocarle con el dedo índice en la frente, tras eso Slender se empezó a convertir en un vaho blanquecino lentamente, y se introdujo en el cráneo de Luís, provocándole pesadillas.
Luís abrió los ojos y vio las vías del tren a su izquierda, a lo lejos se oía una respiración pesada. Luís no podía moverse, al menos no por voluntad propia. Todo se cubrió de neblina y cuando se disipó, el cuerpo en el que se encontraba Luís estaba frente a un desesperado Frederick, quien tenía el símbolo de Slender en la frente, marcado en un rojo brillante
-¡S-sé que vas a hacerme! ¡¡Romero me avisó…!! –le decía a Luís– Por favor Slender, acaba conmigo… ¡pero ten piedad de ese pobre chico del tren, él no tiene culpa! –Luís se percató de que el cuerpo en que se encontraba era el de Slender, como si pudiera ver lo que él veía– Perdónale, ¡te lo ruego! ¡Acaba con todo esto! –Slender negó con la cabeza y apuntó a Frederick con su dedo índice– ¡¡No lo hagas, Loik, no lo-!!
Un tentáculo negruzco salió casi disparado hacia la boca de Frederick, atravesándole la garganta por completo. El cuerpo del hombre cayó al suelo, sobre su propio charco de sangre. Slender se acercó hacia Frederick con un par de zancadas, mientras este dibujaba el símbolo de Slender con el dedo. El ser miró a Frederick una vez más, y vio como el símbolo en su frente se desvanecía, junto a su respiración, y finalmente, el cuerpo quedaba inerte por completo. Una vez más, la neblina cubrió  Slender para hacerle aparecer en otro lugar, esta vez en el tren, justo cuando Luís iba a salir, Slender le miró apenas unos instantes antes de que todo se volviera borroso y la visión se llenara de interferencias.
Luís despertó en ese instante, con el corazón a mil y los ojos abiertos a más no poder. Se palpó la frente en busca de alguna anomalía, todo andaba correcto. Se quedó sentado en la cama mientras se tapaba la cara. Luís nunca pudo olvidar aquella visión, en la que se vio a sí mismo, mirando a Slender asustado, y con la marca en su frente, verificándolo como una de sus víctimas.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Detalles: Capítulo 7

WOW, me ha encantado escribir este capitulo :D
espero que a vosotros sus haya gustado leerlo tambien ;D.
en fin, traigo muchas cosas, of horse B-)

Musica:
tengo una musica epica que tal vez utilice en un futuro:
 Nigthmare House 2: final battle - Dr. Romero's Core

Tektek:
traigo miuchos teks :D
Dream Avatar
Slender
Dream Avatar
misteriosos niño de la vision
Dream Avatar
misterioso trajeado de la vision

Cap. 7: Slender


Luís despertó en el despacho de Rodríguez, todavía estaba algo mareado y confuso. El inspector estaba sentado en su sillón cuando de se percató.
-Oh, ya has despertado. Tienes muchas cosas que contarme.
-¿¡Que hacía usted allí!? –saltó Luís.
-Aquí hago yo las preguntas.
-¡De eso nada! No creo que usted llegara antes que los bomberos… ¿¡me estaba siguiendo!?
-Escúcheme, señor Porter, este no es momento para absurdeces como esas…
-No, usted sabe algo de todo esto, usted conoció a Jacques Gilbert… –la cara del inspector cambió en el acto, mirándole con una fulminante mirada– ¡dígame que sabe sobre estos asesinatos!
-No, señor Porter –el Inspector agarró a Luís de la camisa y le miró amenazante– ¡usted va a decirme que sabe de mi hermano!
Luís abrió los ojos como si hubiera tenido una revelación y pensó un momento que contestarle al inspector.
-Su hermano… desapareció en el 75, ¿me equivoco?
-Si… –comenzó Rodríguez, soltando al chico.
-Es este chico, ¿cierto…? –Luís sacó de su chaqueta el sobre y buscó la fotografía de Jacques Gilbert. El inspector le quitó la fotografía y el sobre para inspeccionarlos bien a fondo.
-¿De dónde has sacado esto…?
-En el bosque, alguien me guió hasta allí. No se quien, pero parece estar informa…
-¿¡Sabes quién era!?
-No, solo me llamó en una ocasión y su voz estaba distorsionada…
El Inspector calló un rato, mientras inspeccionaba una a una las fotografías. Tras es miró a Luís de reojo, volvió a guardarlas en el sobre y se lo guardó bajo la chaqueta.
-Esto se queda conmigo, son pruebas.
-¡pero no puede quitarme eso…!
-¡aquí hay una lista de diferentes fallecidos, son pruebas del crimen, señor Porter…! Esta conversación ha terminado, volveremos a llamarle cuando tengamos más información.
Luís no dijo nada y se marchó del despacho. Justo al salir de la comisaría de Gracia (para quienes no conozcan Barcelona, hay varias comisarías, y una de ellas en Gracia, un barrio algo importante), el móvil recibió un nuevo mensaje, Luís se quedó algo confuso al ver el mensaje:
“no te preocupes por tu coche, lleva aparcado en la Calle de Dénia desde las 11:00 PM. Cortesía de “D.R” PD: el Incendio no estaba previsto”
¿Quién era “D.R”? ¿Sería el mismo que guió a Luís hasta el sobre? Luís volvió en dirección a  su casa por el camino de siempre, pensando en todas aquellas situaciones que, en apenas una semana, habían sucedido. ¿Por qué Slender tarda tanto en matar a sus víctimas? Además, en cuanto mata a una, empieza a acosar a otra. Y entre las victimas siempre hay algún tipo de familiaridad. Luís cruzó una callejuela estrecha mientras ataba los cabos sueltos. Cuando, de pronto, se dio cuenta de una conexión:
-hasta que una víctima no da a conocer a otra persona que Slender existe… ¡slender no mata! Y una vez ya hay otra persona que sabe de Slender, Slender mata a su víctima y empieza con el siguiente. Eso explica porque hay una conexión entre víctima y víctima, hasta que una no recurre a otra como ayuda, Slender no mata… ¡por eso acosa! Obliga a sus víctimas a que pidan ayuda a otra persona. Eso explica porque… porque Frederick no quería decirme nada de Slender… él sabía que si me lo decía ambos correríamos peligro, pero yo le forcé a decírmelo, y ahora él ha muerto… no debo decirle a nadie nada de est-
De pronto, Luís escuchó un susurro en su cabeza, el tiempo parecía haberse parado por completo. Luís se sintió completamente incomodo, algo le decía que alguien le vigilaba…
Luís notó un gélido aliento en su nuca. Lentamente, se giró para ver el imponente ser que le observaba a, apenas, un metro de él. Era alto, aproximadamente tres metros, sus piernas y brazos eran raquíticos y mucho más largos de lo normal. El ser le miraba algo encorvado, no tenía rostro alguno, ningún pelo adornaba su cabeza. Iba enfundado en un traje negro, con una corbata roja descolorida y se entreveía una camisa blanca debajo. El ser desprendía un olor putrefacto, el mismo que Luis percibió en el cadáver de Frederick y en el callejón días antes. Tragó saliva, estaba paralizado y no podía moverse, pero su curiosidad le llevaba a observar a aquel ser atento. Lo conocía bien, las descripciones que circulaban por la red eran exactas, era el denominado “Slender Man”. El Ser acercó su cara a Luís y este notó el aire cada vez más frío, Luís seguía sin poder moverse en absoluto. No podía correr, huir… solo esperar y ver que iba a hacer el ser. Sabía que podía matar, ya lo había hecho antes y lo volvería a hacer, “aún no –pensó Luís– ¡su pauta no es esta!” Slender acercó su brazo a Luís y apuntó con su dedo índice. Su mano era pálida y huesuda, la fue acercando a la frente del chico, quien sentía su corazón palpitar a un ritmo alarmante. Sus piernas no respondían, se desesperaba. Tampoco podía hablar para pedir ayuda. El dedo poco a poco se acercó hasta su frente hasta, al fin, tocarlo, tras eso, Luís perdió totalmente el conocimiento.
Cuando Luís abrió los ojos, se encontraba en medio de un bosque, tirado en el suelo. Todo parecía difuminado y confuso. Luís se levantó y miró a su alrededor, a su derecha había una gran mansión, la reconoció como la mansión que salía en una de las fotografías. Avanzó lentamente hacia ella y abrió la puerta con fuerza, en el interior de la casa todo estaba oscuro y destrozado, solo entraba luz por las rotas ventanas. Luís vio una mancha de sangre seca en el suelo del vestíbulo, se acercó con cautela, y la examinó, cuando de pronto notó un pálpito potente, miró a su derecha y vio a Slender en una puerta, observándole. La cabeza de Luís daba espasmos violentos, lo único que podía hacer era cubrirse la frente con la mano, se arrodilló en el suelo, notando su corazón palpitar alarmantemente y viendo cada vez más difuminado. Levantó la vista, Slender le miraba muy cerca, amenazante, mientras sus tentáculos se acercaban. Y al fin, Luís volvió a desmayarse, para aparecer en otro lugar completamente distinto. Esta vez, era una casa vieja, negruzca y antigua, a su derecha había un niño sentado en el suelo, llevaba una bufanda y una chaqueta polvorienta, estaba llorando. Lo reconoció como el niño de la última pesadilla que tuvo, se acercó con miedo, pero esta vez escuchó un ruido detrás suyo, un joven chico, de ojos y pelo negro, con camisa blanca sucia y tejanos rasgados, acababa de subir las escaleras y fue rápidamente con el niño; comenzó a hablarle en un extraño idioma mientras el niño levantaba la cabeza. El niño ya tenía un rostro normal, de ojos y pelo negros, semejantes al del otro chico, lo único extraño era la marca azul que tenía en su frente, era el símbolo de slender: el círculo y el aspa que lo cruzaba. El pequeño negaba una y otra vez con su cabeza mientras el adolescente le hablaba. Mientras Luís observaba la escena, los susurros de Slender volvieron y le dio otro espasmo en la cabeza. Tras eso, Luís podía entender lo que decían como si hablaran su idioma.
-Tranquilo, Loik. Los hombres de traje ya se han ido.
-¡No, no, no! –repetía el niño una y otra vez.
De pronto sonó la madera romperse y el adolescente se giró rápidamente para ir a las escaleras de nuevo. El niño se volvió a tapar la cara, llorando. Luís decidió ir a ver que ocurría fuera de la habitación, dándose cuenta de que ahora flotaba a escasos centímetros del suelo. Llegó a las escaleras y vio como el chico estaba frente a un pequeño grupo de hombres trajeados con sombrero, el que más resaltaba era uno calvo y trajeado, de ojos azul muy claro.
-Señor Irinov, ¡le prometo que le daré el dinero pronto!
-no puedo esperar más, Mikael… –el hombre se puso cara a cara con el adolescente, amenazante y le dio en pecho con el dedo índice. –si mañana no nos traes el dinero a las siete de la tarde… nos llevaremos lo que más te importa. –el hombre miró a Luís y por un segundo su rostro se desvaneció y se asemejó increíblemente a Slender. A Luís le empezó a doler fuertemente la cabeza. El hombre bajó la mirada y volvió a la normalidad– he dicho.
Todos los trajeados se fueron de la sala y el chico miró a las escaleras, ahora tenía en la frente el símbolo de slender, como una cicatriz, negruzco.
La escena volvió a cambiar, ahora era de noche y Luís estaba en el bosque. Vio que había alguien con una linterna a lo lejos, se acercó y vio a Frederick Gaspard, padre de Jacob, aunque algo más joven. Buscaba a alguien desesperadamente. De pronto apareció una mujer rubia y ambos se abrazaron. “¿Elizabeth Eugene?” –pensó Luís– Elizabeth comenzó a hablarle, asustada, pero Luís no podía oír lo que decían. Curiosamente, Luís se fijó que Elizabeth tenía el símbolo de Slender en la frente, negro. Elizabeth parecía estar describiendo algo que había visto y Frederick le miraba extrañado. De pronto, en la frente de Frederick se marcó el símbolo de Slender de color negro, y en la frente de Elizabeth la marca se volvió roja. Elizabeth apuntó, horrorizada, entre los árboles y Frederick enfocó con la linterna, estaba Slender. Frederick sacó su revólver y le disparó, inútilmente. Ambos se fueron corriendo en dirección contraria y Slender se acercaba lentamente a Luís, este estaba inmóvil y no podía hacer nada, mientras se acercaba Luís tuvo una visión con todos los cadáveres de las víctimas de Slender con la marca en la frente, pero roja como la sangre. Al final, Luís se vio en un lugar completamente negro y flotando, frente suyo estaba Slender, quien invocó sus tentáculos, los cuales se fueron enrollando uno a uno en las piernas y brazos del chico, hasta que Slender tocó la frente de Luís con  su dedo índice, marcándole con su símbolo negro. Luís despertó en ese instante justo, estaba de nuevo en la callejuela. Se levantó como pudo y miró a su alrededor, no había nadie. No dijo nada, simplemente se quedó un rato en silencio y asintió con la cabeza, caminando hacia su apartamento

martes, 14 de agosto de 2012

Detalles: Capítulo 6.

no hay demasiadas cosas nuevas, simplemente la inspiacion de este capitulo y una de las fotografías.

Origenes

la parte relacionada con el incendio está inspirada en el reciente incendio en Cataluña, la Cerdanya, del que yo fui testigo. decidí incluir el incendio (aunque en otro lugar) ya que segun los crepypastas slender provoca incendios tambien.


http://img01.lavanguardia.com/2012/08/11/El-incendio-de-la-cerdanya-ha-_54336261920_53389389549_600_396.jpg
incendio de Cerdanya














Imagen
aqui tenemos la fotografia que encuentra Luís unido al sobre (aunque falta el niño):
http://images.wikia.com/thenightmarehouse/images/4/42/Emily_And_Romero_Married.jpg
perteneciente a Nigthmare House 2